Ayuntamientos 2.0

Lechoneros en tiempos de crisis

 La localidad de Ventosa rememoró ayer su pasado comerciante y el tránsito de peregrinos por la villa. Sí. Los ventosinos llegaron a un acuerdo con sus vecinos najerinos y pudieron vender su lechoncito

 Con los tiempos que corren es mejor echar la vista atrás y no mirar al futuro, aunque algunos se empeñen en decir que la crisis, como la ola de calor, remite. Así lo hicieron ayer en la localidad riojana de Ventosa al recrear el mercado del trato, que según su alcalde, Ricardo Velasco, es «un homenaje a sus ancestros, los conocidos tratantes y lechoneros de la Edad Media».

Miraron muchísimos años atrás. Artesanos y tratantes con sus tartanas, juglares y romanceros, ninfas y voceros, bufones, guerreros y titiriteros, marionetas y dulzaineros acudieron a la villa para recrear la vida de antaño de un pueblo situado en medio del Camino de Santiago.

El entorno de la iglesia de San Saturnino se transformó en un mercado tradicional donde los ventosinos volvieron a demostrar sus destrezas comerciales. Cabe recordar que los lugareños recorrían los mercados de la capital, Rioja Alta y Burgos donde adquirían los mejores productos. Luego los vendían o intercambiaban mediante el trato por especies o monedas.

Por ello, el panorama de ayer era muy sabroso. Los tratantes ya habían negociado y exponían sus víveres. Quesos, cuero, libros, frutas, dulces, un suculento vermú a base de 'preñao' y 'caña'... Allí no faltaba de nada.

 

Programa variado

Muy cerca del mercado se asaba un cochino desde primeras horas, que alimentaría a todos los vecinos a media tarde. Alfarería, maquillaje medieval para los más pequeños, exposiciones sobre los oficios de los abuelos o de espadas, muestras de trajes regionales y danzas completaban el cartel de la jornada. Pero, sin duda, el momento más aclamado por los asistentes fue la representación del trato, en la que los vecinos de la villa, ataviados con trajes medievales, recordaron el momento en el que los ventosinos cerraban sus compras y sus ventas.

Como no podía ser de otra manera, este año se hizo un guiño a la crisis. Durante la representación, los tratantes y lechoneros intentaron usar todas sus artimañas posibles para conseguir vender el lechón a una najerina por el mayor precio posible. Uno de los ventosinos se hizo pasar por lisiado, pero no resultó. Aún con todo, y gracias a su soltura con el comercio, le vendió el lechón y continuó la fiesta.

Tras la representación, la atención se centró en la exposición de aves rapaces, que revolotearon entre los asistentes y asustaron a más de uno. Muy de cerca les observaba un lince, una cacatúa bailarina y un perro de 65 kilogramos. Eso sí, con ellos no había trato posible.

La tradicion mercantil de hacer un trueque

«Por esos lechones, le ofrezco a vuestra merced los mismos dineros que el año pasado. ¿Face trato?». Tras estas palabras y un apretón de manos, el trueque quedó sellado. Se trata de la representación del acuerdo, que ayer se realizó en Ventosa con motivo de la octava edición del Mercado del Trato. Una fiesta original, que emulando a los numerosos mercados medievales existentes, ofrece un punto de vista distinto al resto: el trato.

 

La localidad de Ventosa siempre se ha caracterizado por tener un gran espíritu comercial, y es que desde antes del siglo XI, uno de los ejes comerciales más importantes del norte de España atravesaba la villa riojana. Los habitantes del municipio, sabedores de su legado mercante, organizan cada verano una feria medieval para rememorar aquellos quehaceres del trueque.

Ayer se celebró la octava edición de estas jornadas de tratantes y lechoneros de Ventosa, donde más 200 personas se uniformaron y participaron del festejo medieval. Begotxu Armas, una de las organizadoras del evento, asegura que la fiesta sirve para reflexionar sobre «el pasado del municipio». Armas es la encargada de las representaciones del trato, que ayer se realizaron a las doce de la mañana y a las nueve menos cuarto de la noche, a los pies de la iglesia de San Saturnino.

Ocho actores participan en la obra que pretende evocar un tiempo anterior. Para ello, Armas se prepara durante todo el año y pide a los antiguos tratantes que «me cuenten anécdotas» de sus periplos. «A las historias reales les añado pasajes ficticios», para sugerir moralejas. Esta vez, la obra gira en torno a las bodas de los tratantes con personas foráneas al municipio, y cómo de esta manera, «Ventosa ha pasado a ser un pueblo muy abierto».

La fiesta del trato abarca más actividades que la representación. Durante todo el día, los deformes bufones paseaban por las calles divirtiendo al personal, y en los alrededores de la iglesia, 33 puestos medievales ofrecían productos artesanos y degustaciones. Los niños también disfrutaron con teatros infantiles, exhibiciones de cetrería y talleres de manualidades.

El pueblo logró retroceder en el tiempo y rememorar la destreza que los ventosinos demostraban en las faenas comerciales. «La idea es seguir creciendo cada año en calidad», explica Armas. Ya son ocho veranos los que han pasado desde el comienzo de estas jornadas, y los habitantes de Ventosa «se involucran cada vez más». Ya sea vestidos de caballeros, o contribuyendo a la organización, esta fiesta es de los ventosinos. Pero «todo el mundo está invitado».

Hoy se celebra en Ventosa la octava edición del Mercado del Trato. El municipio se decorará con ambiente medieval. En él participarán mas de 30 artesanos con puestos de demostración y venta, empresas locales y unas 250 personas vestidas con trajes de la época. Como novedad habrá con un campamento medieval y realizarán visitas guiadas. Además, se celebrarán varios actos y exposiciones relacionadas con el Camino de Santiago.

Gobierno de La Rioja | Agencia del Conocimiento y la Tecnolog�a Agencia del Conocimiento y la TecnologíaGobierno de La Rioja

Gobierno de La Rioja

Valid XHTML 1.1 �CSS V�lido! TAW. Nivel A. WCAG 1.0 WAI